Historia del Periodismo hasta nuestros días

El periodismo abarca la historia, remontándose hasta el 1400. Sin embargo, realmente despegó en el 1600, cuando se creó la imprenta en Alemania. El mundo del periodismo comenzó a aumentar significativamente en el siglo XVIII con el impulso de la alfabetización y el interés político.

El periodismo, la recopilación, preparación, distribución de noticias y comentarios, así como de material de fondo relacionados con ellas a través de medios impresos y electrónicos como periódicos, revistas, libros, blogs, webcasts, podcasts, redes sociales y sitios de medios de comunicación social, correo electrónico, así como a través de la radio, el cine y la televisión. 

La palabra periodismo se aplicó originalmente al reportaje de acontecimientos de actualidad en forma impresa, concretamente en los periódicos, pero con el advenimiento de la radio, la televisión e Internet en el siglo XX el uso del término se amplió para incluir todas las comunicaciones impresas y electrónicas que tratan de asuntos de actualidad.

Historia y origen del periodismo

El primer producto periodístico conocido fue una hoja de noticias que circulaba en la antigua Roma, el Acta Diurna, que se dice que data de antes del 59 a.C. Las Actas Diurna registraban importantes eventos diarios como discursos públicos. Se publicaba diariamente y se colgaba en lugares prominentes. 

En China durante la dinastía Tang, una circular de la corte llamada bao, o informe, que fue emitida a los funcionarios del gobierno. Esta gaceta apareció en varias formas y bajo varios nombres más o menos continuamente hasta el final de la dinastía Qing en 1911. 

Los primeros periódicos publicados regularmente aparecieron en ciudades alemanas y en Amberes alrededor de 1609. El primer periódico inglés, el Weekly News, se publicó en 1622. Uno de los primeros diarios, The Daily Courant, apareció en 1702.

El desarrollo de la  profesión

El periodismo del siglo XX se caracterizó por un creciente sentido de profesionalismo. Hubo cuatro factores importantes en esta tendencia: 1) la creciente organización de los periodistas en activo, 2) la educación especializada para el periodismo, 3) una creciente literatura que trata de la historia, los problemas y las técnicas de la comunicación de masas, y 4) un creciente sentido de responsabilidad social por parte de los periodistas.

El Periodismo de hoy en día

Aunque el núcleo del periodismo siempre ha sido la noticia, esta última palabra ha adquirido tantos significados secundarios que el término noticias duras ha cobrado importancia para distinguir las noticias de valor definitivo de otras de importancia marginal. 

Esto fue en gran medida consecuencia del advenimiento de los reportajes de radio y televisión, que llevaron los boletines de noticias al público con una rapidez que la prensa no podía esperar igualar. 

Para retener a su público, los periódicos proporcionaron cantidades cada vez mayores de material interpretativo, tales como artículos sobre el trasfondo de las noticias, bocetos de personalidades y columnas de comentarios oportunos de escritores hábiles en la presentación de la opinión en forma legible. 

A mediados del decenio de 1960 la mayoría de los periódicos, en particular las ediciones vespertinas y dominicales, dependían en gran medida de las técnicas de las revistas, salvo por su contenido de noticias duras, en las que todavía se aplicaba la regla tradicional de la objetividad. 

Las revistas de noticias en gran parte de sus reportajes mezclaban noticias con comentarios editoriales.

El periodismo en forma de libro tiene una corta pero vívida historia. La proliferación de libros en rústica durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial dio impulso al libro periodístico, ejemplificado por obras que informan y analizan las campañas electorales, los escándalos políticos y los asuntos mundiales en general, y el nuevo periodismo de autores como Truman Capote, Tom Wolfe y Norman Mailer.

En el siglo XX se renovaron las restricciones y limitaciones impuestas a la prensa por los gobiernos. En los países con gobiernos comunistas, la prensa era propiedad del estado, y los periodistas y editores eran empleados del gobierno. 

Bajo tal sistema, la función principal de la prensa de informar sobre las noticias se combinaba con el deber de mantener y apoyar la ideología nacional y los objetivos declarados del estado. 

Esto llevó a una situación en la que los logros positivos de los estados comunistas fueron destacados por los medios de comunicación, mientras que sus fracasos fueron subestimados o ignorados. Esta rigurosa censura impregnó el periodismo en los países comunistas.

En los países en desarrollo no comunistas, la prensa gozaba de diversos grados de libertad, que iban desde el uso discreto y ocasional de la autocensura en asuntos embarazosos para el gobierno nacional hasta una censura estricta y omnipresente similar a la de los países comunistas. 

La prensa gozaba de la máxima libertad en la mayoría de los países de habla inglesa y en los países de Europa occidental.

Historia

El Periodismo del siglo XXI

Mientras que el periodismo tradicional se originó en una época en que la información era escasa y, por lo tanto, muy solicitada, el periodismo del siglo XXI se enfrenta a un mercado saturado de información en el que las noticias se han devaluado, en cierta medida, por su superabundancia. 

Los adelantos como la tecnología satelital, digital y la Internet hacen que la información sea más abundante, accesible y, por lo tanto, endurece la competencia periodística. 

A fin de satisfacer la creciente demanda de los consumidores de información actualizada y muy detallada, los medios de comunicación desarrollan canales alternativos de difusión, como la distribución en línea, el correo electrónico y la interacción directa con el público a través de foros, blogs, contenidos generados por los usuarios y sitios de medios sociales como Facebook y Twitter.

En el segundo decenio del siglo XXI, las plataformas de medios sociales en particular facilitaron la difusión de las denominadas noticias falsas de orientación política, una especie de desinformación producida por sitios web con fines de lucro que se hacían pasar por organizaciones de noticias legítimas y estaban diseñados para atraer (y engañar) a ciertos lectores explotando prejuicios partidistas arraigados. 

Durante la campaña para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2016 y después de su elección como presidente en ese año, Trump utilizó regularmente el término noticias falsas para desacreditar los informes de noticias, incluso de organizaciones de medios de comunicación establecidas y reputadas, que contienen información negativa sobre este presidente.

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